El Festival de Cine de San Sebastián: 70 años de pasión por el séptimo arte

El festival que duració para siempre

En 1953, un grupo de aficionados al cine organizó en San Sebastián una semana de proyecciones que pretendía ser poco más que un acontecimiento local. Siete décadas después, el Festival Internacional de Cine de San Sebastián es uno de los festivales cinematográficos más reputados del mundo, el único festival español con la acreditación de la FIAPF en la categoría de festivales competitivos de clase A, y una cita irrenunciable en el calendario de la industria cinematográfica internacional.

La Concha de Oro: el premio más codiciado

La Concha de Oro es el máximo galardn del festival y uno de los premios de cine más codiciados de la industria. En su palmarés figuran nombres que han marcado la historia del cine: Ingmar Bergman, Andrzej Wajda, Manoel de Oliveira, Carlos Saura, Marco Bellocchio, Claudia Llosa. La Concha de Plata al mejor director y los premios de interpretación completan una gala que cada septiembre congrega en el Kursaal a lo mejor de la profesión cinematográfica mundial.

El festival que descubre talentos

Uno de los roles más valorados del festival donostiarra es su capacidad para descubrir y proyectar talentos emergentes. La sección Nuevos Directores ha sido la primera plataforma internacional de cineastas que luego se han convertido en referencias del cine mundial. El festival también otorga el Premio Donostia —un homenaje a trayectorias cinematográficas excepcionales— que ha recibido estrellas como Meryl Streep, Judi Dench, Sean Penn, Susan Sarandon o Antonio Banderas.

El cine en español como eje estratégico

El Festival de San Sebastián se ha posicionado de forma deliberada como el gran escaparate del cine en español a nivel mundial. La sección Horizontes Latinos y el Premio Cine en Construcción —que apoya a producciones latinoamericanas en proceso de rodaje o posproducción— son dos de los instrumentos con los que el festival articula su compromiso con el cine iberoamericano. Esta apuesta le ha valido un reconocimiento especial en América Latina y un papel de puente entre las cinematografías a ambos lados del Atlántico.

La ciudad durante el festival

Durante los diez días que dura el festival, San Sebastián se transforma. Las colas ante los cines del centro, el paseo del Zurriola convertido en punto de encuentro de aficionados y profesionales, los directores y actores cenando en los bares de la Parte Vieja, las proyecciones nocturnas en el Veldromo con el monte Igueldo al fondo… El festival no es solo un evento cinematográfico: es una experiencia colectiva que impregna toda la ciudad y que sus habitantes viven con un orgullo y una pasión que pocas ciudades del mundo dispensan a su festival de cine.

El Kursaal: la gran pantalla del Cantábrico

El Palacio de Congresos y Auditorio Kursaal, diseñado por el arquitecto Rafael Moneo y situado en la desembocadura del río Urumea, es la sede principal del festival desde su inauguración en 1999. Sus dos cubos de vidrio translucido iluminados de noche son uno de los iconos arquitectónicos de San Sebastián y el escenario de las galas de apertura y clausura que, cada septiembre, concentran la atención de la prensa cinematográfica internacional.

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