Las comarcas de Tolosaldea y Goierri están experimentando los mayores aumentos de temperatura en Gipuzkoa debido al cambio climático, según datos de la Fundación Naturklima. Xabier Esteban, director general de la entidad, advierte de que algunos municipios del interior están calentándose entre 0,5 y 0,6 grados por década, cifras superiores a la media territorial de 0,3 grados en ese mismo periodo.

Las estaciones meteorológicas del interior del territorio confirman esta tendencia al alza, con un calentamiento general que alcanza los 0,9 grados por década en las zonas más afectadas. Estos datos contrastan con las medias de años precedentes y reflejan una aceleración del fenómeno en los últimos 25 años.
Infraestructuras no preparadas para el calor
El incremento de las temperaturas está generando problemas de adaptación en edificios públicos y centros escolares. «Los centros escolares y muchos edificios no están preparados para estas temperaturas», subraya Esteban. Con registros de 28 grados a finales de mayo, espacios con alta concentración de personas carecen de capacidad de refrigeración adecuada, lo que dificulta la actividad educativa y laboral.
El director de Naturklima defiende la necesidad de reformar edificaciones existentes e incorporar nuevos criterios constructivos que contemplen soleamiento y orientación, elementos tradicionalmente menos relevantes en la arquitectura vasca. «Hay que diseñar edificios adaptados a unas condiciones climáticas que no teníamos antes», afirma.
El mar Cantábrico también se calienta
El cambio climático también afecta al litoral guipuzcoano. Los datos del Aquarium de San Sebastián muestran un aumento de 0,28 grados por década en la temperatura del agua superficial desde 1980. El nivel del mar en el Golfo de Bizkaia ha subido una media de 3,1 centímetros por década desde 1990, según las mediciones científicas.
Más allá de la subida del nivel del mar, preocupa la acumulación de energía térmica en los océanos. En 2025, uno de los años más calurosos registrados, el mar acumuló una energía equivalente al consumo de la humanidad durante dos décadas. Cuando esa energía se libera y evapora, pasa a la atmósfera y provoca fenómenos meteorológicos cada vez más extremos.
Falta conexión entre zonas verdes
Aunque Gipuzkoa cuenta con numerosos parques y espacios verdes, la ciudadanía reclama continuidad entre ellos. «Los ayuntamientos y la Diputación han reverdecido espacios, pero nos falta esa conexión entre un espacio y otro», reconoce Esteban. Los desplazamientos entre refugios climáticos se realizan por zonas sin sombra, lo que dificulta la movilidad cuando las temperaturas superan los 30 grados.
El director de Naturklima señala que la prioridad no es tanto crear nuevos parques como conectar los existentes mediante corredores verdes que proporcionen sombra continua. «Los árboles no crecen de un día para otro y hay que hacer las cosas ya», advierte.
Apuesta por el transporte público y el reciclaje de baterías
El transporte representa el 49% de las emisiones de gases de efecto invernadero en Gipuzkoa, según los inventarios territoriales. Esteban destaca que la futura variante soterrada del Topo mejorará la movilidad sostenible y reducirá emisiones. También reclama transporte público para el polígono de Eskuzaitzeta, donde se ubica Naturklima.
La fundación ha organizado un congreso centrado en el reciclaje de baterías de vehículos eléctricos, sector en el que empresas vascas como CAF son referentes. «Queremos que Gipuzkoa tenga una cadena de valor preparada para hacer frente a su reutilización», explica Esteban, adelantándose al aumento del parque de vehículos eléctricos.
Los datos de matriculaciones en Euskadi muestran que uno de cada cuatro vehículos vendidos en el primer trimestre fue enchufable, una tendencia al alza que requerirá infraestructuras de reciclaje de baterías en los próximos años.
Fuente: Diario Vasco · Esta información ha sido elaborada por la redacción de El Puente Las Arenas con apoyo de herramientas editoriales automatizadas.



