Mondragón: el gigante cooperativo vasco que fascina al mundo empresarial

Un experimento que lleva 70 años funcionando

En 1956, un joven sacerdote llamado José María Arizmendiarrieta ayudó a cinco jóvenes trabajadores a fundar en Mondragón una pequeña cooperativa de fabricación de cocinas y estufas. Nadie podía imaginar entonces que aquella iniciativa se convertiría en uno de los grupos empresariales más grandes de España y en uno de los experimentos cooperativos más estudiados y admirados del mundo.

Las cifras de Mondragón hoy

La Corporación Mondragón agrupa hoy a más de 95 cooperativas y cuenta con cerca de 81.000 personas empleadas, de las que aproximadamente 30.000 son socios cooperativistas. Con una facturación anual que supera los 12.000 millones de euros, es el primer grupo empresarial del País Vasco y el séptimo de España. Sus actividades abarcan la industria manufacturera, la distribución (Eroski), las finanzas (Caja Laboral) y la educación (Universidad de Mondragón).

El modelo cooperativo: por qué funciona

Lo que hace diferente a Mondragón no es solo su tamaño sino su estructura. En una cooperativa de Mondragón, los trabajadores son a la vez dueños de la empresa: participan en las decisiones estratégicas, comparten los beneficios y asumen también los riesgos. Esta alineación entre capital y trabajo ha demostrado ser especialmente resiliente en tiempos de crisis: durante la Gran Recesión de 2008, Mondragón evitó despidos masivos reasignando trabajadores entre cooperativas.

Presencia internacional: el cooperativismo que se globalizó

Mondragón tiene presencia industrial en más de 150 países y cuenta con plantas de producción en China, Brasil, México, India y varios países europeos. Esta internacionalización ha generado un debate interno sobre cómo mantener los valores cooperativos en un entorno globalizado, donde las filiales internacionales no siempre tienen la misma estructura de propiedad que las cooperativas originales.

Fagor: la crisis que puso a prueba el modelo

En 2013, Fagor Electrodomésticos —una de las cooperativas fundadoras— se declaró en concurso de acreedores, en lo que fue el mayor fracaso empresarial de la historia del grupo. La caída de Fagor puso a prueba la solidez del modelo pero también demostró su capacidad de absorción: los socios cooperativistas afectados recibieron formación y apoyo para reincorporarse a otras cooperativas del grupo.

El futuro de Mondragón

Mondragón afronta el futuro con los desafíos propios de cualquier gran grupo industrial del siglo XXI: digitalización, transición energética y gestión del talento en un mercado cada vez más competitivo. Pero lo hace desde la singularidad de un modelo que, 70 años después de su fundación, sigue siendo una referencia global de que otra forma de hacer empresa es posible.

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