El rescate del joven ordiziarra de 22 años que falleció el sábado tras caer al agua mientras pescaba en la zona rocosa del Monpás resultó «muy complicado» debido a la peligrosidad del mar y la fuerza del oleaje, según ha explicado el jefe de servicio de vigilancia y rescate de las playas de San Sebastián, Eduardo Flamarique, un día después del trágico suceso.
El aviso a los servicios de emergencias llegó a las 18.40 horas del sábado, dado por los otros dos amigos que se encontraban pescando junto al joven. Los socorristas de la playa de Zurriola se movilizaron de inmediato y pusieron en marcha el dispositivo de búsqueda. Varias motos de agua se dirigieron desde el arenal hacia la zona del Monpás, pero tras analizar el punto donde se había producido la caída, regresaron a la orilla para solicitar «más personal así como material para buceo, gafas y aletas. Se trata de una zona peligrosa, también para los rescatistas», explica Flamarique.
Sifones que arrastran hacia el fondo
Según detalla el responsable de vigilancia, en este punto abundan las rocas y se forman corrientes que generan un fuerte efecto sifón. «Se forman sifones que arrastran con fuerza hacia el fondo», señala. Aunque se desconocen los motivos exactos por los que el joven cayó al agua, el jefe de servicio apunta a que la fuerza del mar pudo generar ese efecto sifón que arrastró su cuerpo hasta el lecho marino, donde fue localizado por los socorristas en cuestión de minutos.
La operación de salvamento fue especialmente difícil porque la fuerza del mar y la presencia de rocas hacen de esta zona una muy «peligrosa», incluso para los propios rescatistas. «Normalmente este tipo de operaciones las realizan buzos con su correspondiente equipación pero en este caso entraron con lo puesto», describe Flamarike, por lo que tuvieron que bucear al fondo marino en «apnea», conteniendo la respiración.
La parte de atrás del saliente rocoso del Monpás queda «fuera del campo de visión directo» desde la playa de Zurriola. Por eso «las motos de agua que se movilizaron para el rescate iban y desaparecían, porque la búsqueda se llevó a cabo al otro lado de las rocas», explica. Además, un helicóptero de la Ertzaintza sobrevoló la zona durante el operativo para colaborar en la localización.
Respuesta rápida del dispositivo
Se dieron momentos de «muchísima tensión», tanto entre los ciudadanos que aprovechaban el día de sol en la playa como entre los diferentes cuerpos que conformaron el dispositivo de búsqueda y salvamento. «El arenal no se puede quedar vacío, sin socorristas, así que algunos participaron en el rescate. Luego hubo otros que estaban en su día libre pero, al estar en el arenal, se sumaron al operativo sin dudarlo», relata el jefe de vigilancia.
La rápida respuesta de los socorristas, así como de los Bomberos de Donostia, Cruz Roja y la Ertzaintza, permitió desplegar en «pocos minutos» un amplio dispositivo de búsqueda y rescate que culminó con la localización y extracción del joven. Fue trasladado a la orilla de la playa de Zurriola, donde los servicios sanitarios trataron de reanimarlo mediante diferentes técnicas, entre ellas el uso del LUCAS, un dispositivo mecánico portátil diseñado para realizar compresiones torácicas automáticas y continuas durante una reanimación cardiopulmonar. Sin embargo, los servicios de emergencia no pudieron salvar su vida.
Recomendaciones para evitar situaciones de riesgo
El fatídico suceso ha conmocionado también a todo el equipo de socorristas de Donostia, que insiste en la importancia de «extremar las precauciones» a la hora de bañarse y acercarse a las zonas rocosas del litoral. El responsable hace especial hincapié en varias recomendaciones para evitar situaciones de riesgo.
La primera de ellas es bañarse siempre «en horario de socorrismo», esto es, entre las 7.00 y las 20.00 horas. «En el caso de que se dé cualquier tipo de accidente o de situación peligrosa, cuando más rápido vamos a actuar es cuando estemos presentes, en el horario de socorrismo», subraya Flamarique. Una recomendación que se aplica tanto a bañistas como a personas que vayan a pescar o, en general, realizar cualquier tipo de actividad en los arenales guipuzcoanos.
En el caso de que se haya producido un accidente en una zona rocosa o con mucha corriente, los expertos recomiendan «nadar hacia fuera». «Hay que salirse de la corriente, nunca nadar a contracorriente porque en la mayoría de ocasiones la fuerza del mar será tal que los intentos serán infructuosos. Lo mejor es intentar alejarse de la zona de las rocas», insiste. Aunque en un primer momento las rocas puedan parecer una zona segura, «es aquí donde se forma ese efecto sifón, que tiene muchísima fuerza».
Tampoco se recomienda «intentar aferrarse a una roca o subirse a ella» porque, de nuevo, las olas y el mar golpean con mucha intensidad en esos puntos.
Fuente: Diario Vasco · Documento oficial: enlace · Esta información ha sido elaborada por la redacción de El Puente Las Arenas con apoyo de herramientas editoriales automatizadas.



