Un corte en el gasoducto Medgaz, que transporta gas natural desde el yacimiento argelino de Hassi R’Mel hasta Almería, elevaría a la planta regasificadora de Zierbena al centro de la respuesta energética española. Actualmente, alrededor del 25% del gas natural que consume España entra por ese único punto submarino, tras la clausura en 2021 del Gasoducto del Magreb por la ruptura diplomática entre Argelia y Marruecos.
El Medgaz recorre 547 kilómetros por tierra argelina hasta Beni Saf y cruza después el Mediterráneo hasta la playa del Perdigal, en Almería. Sonatrach posee el 51% de la sociedad y Naturgy, junto a BlackRock mediante Medina Partnership, el 49% restante. Con el cuarto turbocompresor instalado, su capacidad subió de 8 a 10,7 bcm anuales.
El precedente del Nord Stream alimenta el debate
El 1 de julio de 2026 la Fiscalía General alemana presentó cargos por primera vez contra un presunto saboteador del Nord Stream, un exoficial del Ejército de Ucrania de 50 años, sosteniendo que la operación de septiembre de 2022 se ejecutó siguiendo órdenes del Gobierno ucraniano. Ese antecedente proyecta ahora interrogantes sobre el corredor argelino, aunque con una diferencia clave: el gas ruso financiaba a una potencia en guerra contra un socio europeo, mientras que el argelino sostiene el flanco sur de la OTAN.
Sobre el papel, tres países obtendrían algún beneficio económico o geopolítico de un corte en el Medgaz: Estados Unidos consolidaría sus ventas de GNL a Europa, Israel infligiría un daño financiero a Sonatrach —pulmón de su rival Argelia— e Israel y Marruecos presionarían a Argel. Sin embargo, ninguno de los tres actores saldría indemne. Estados Unidos atacaría la estabilidad de un aliado directo de la OTAN; Israel expondría sus intereses gasistas atlánticos junto a Marruecos; y Marruecos dependería del respaldo de España y la UE en el Sáhara Occidental, un apoyo que perdería con sanciones europeas si se confirmara su participación.
Vigilancia reforzada en el mar de Alborán
Defensa ejecuta un plan de 6,5 millones de euros en el Destacamento Naval de la isla de Alborán, reclamada por Marruecos, que incorpora sensores electroópticos, un radar y un telémetro láser. La ministra Margarita Robles visitó las obras el 24 de julio de 2026. Días antes, el patrullero de altura Centinela (P-72) se desplegó en el mar de Alborán con una misión explícita: vigilar cables de datos y conducciones energéticas en el lecho marino.
Por eso, si el Medgaz llegara a sufrir un sabotaje, lo verosímil sería una operación diseñada para parecer un accidente o una acción híbrida sin autoría reconocible. Otra vía posible sería la financiación indirecta de grupos armados que atacasen la infraestructura en suelo argelino, lejos de las aguas vigiladas por la Armada.
Zierbena, complemento hoy y puerta principal mañana
Si el tubo argelino se detuviera, el hueco se cubriría con GNL, y ahí es donde Bizkaia entraría en la ecuación. La planta regasificadora de BBG, participada al 50% por el Ente Vasco de la Energía y Enagás, almacena 450.000 metros cúbicos en tres tanques y emite hasta 800.000 Nm³/h a la red. En 2024 recibió 49 buques metaneros con 3,4 millones de toneladas de GNL y regasificó 50.887,4 GWh.
El impacto se notaría en la factura antes que en el suministro, porque la red aguantaría: el metanero comprado a precio spot es siempre más caro que el gas contratado a largo plazo con Sonatrach. La otra cara es industrial. El Puerto de Bilbao se juega tráfico y actividad en cada movimiento del tablero energético, y las inversiones portuarias de Bilbao previstas hasta 2029 apuntan justamente a esa capacidad de absorber tráfico.
Naturgy anunció el 22 de julio de 2026 que el Medgaz está preparado para elevar su flujo cerca de un 10% este invierno. Mientras el tubo bombee, Zierbena seguirá siendo el complemento. El día que deje de hacerlo, pasaría a ser la puerta principal.
Fuente: Bilbao Hiria · Esta información ha sido elaborada por la redacción de El Puente Las Arenas con apoyo de herramientas editoriales automatizadas.

