«Trabajar a esta edad me ayuda a madurar y a mejorar»

Mientras la mayoría de jóvenes disfrutan del verano en la playa, Jakes Bergantiños, de 20 años, pasa sus días trabajando en una empresa de mecanizado en Zumaia. Este estudiante de Producción en fabricación industrial decidió prolongar su vinculación con la empresa Korta, donde realizó sus prácticas durante la formación dual, y sacrificar sus vacaciones para adquirir experiencia laboral.

«Trabajar en verano al final, con esta edad, es un sacrificio», reconoce Jakes, quien finalizó su grado a comienzos del pasado verano. Tras acabar su formación, la empresa le ofreció continuar durante un año más, una propuesta que aceptó de buen grado. «Quedarme aquí fue mi decisión porque ya sabía que yo no quería seguir estudiando por ahora», afirma.

El joven no es un completo desconocido del mundo laboral. Con 16 años ya ayudaba a su padre en su empresa de forma esporádica, experiencias que le sirvieron para ir descubriendo el mercado de trabajo e ir anticipándose a lo que vendría unos años más tarde. Ahora, como otros jóvenes guipuzcoanos que renuncian a sus vacaciones, dedica el verano a formarse profesionalmente.

Un trabajo que exige concentración

Jakes admite que las experiencias vividas durante estos meses «han sido buenas», aunque su trabajo no es sencillo. «Es un trabajo en el que tienes que estar concentrado al 100% porque si en un momento fallas, la puedes liar bastante», explica. Sin embargo, destaca que «fallar es una de las maneras más importantes para poder aprender», una lección que considera clave en su desarrollo profesional.

El joven trabaja en turnos rotatorios, de 6:00 a 14:00 o de 14:00 a 22:00, horarios habituales en empresas de mecanizado. «Con los compañeros me llevo bastante bien. Hay algunos que conozco más y otros que no tanto, pero con los que son de mi edad siempre me llevo mejor», comenta. Desde el primer momento en que entró en la empresa, «siempre me han acogido bien».

Dinero para el futuro

Desde el punto de vista económico, Jakes reconoce que «no es un tema en el que piense», aunque eso no le impide darse algún viaje con amigos. «El dinero es para el futuro, para poder así construir una base y luego ya se verá en un futuro si para una casa o coche o lo que sea», explica.

Para él, lo más valioso de trabajar en verano es que «sirve para madurar porque ayuda a tomar esas responsabilidades que nunca habías cogido». Jakes subraya que un trabajo conlleva consecuencias reales: «Si no haces las cosas bien o no entras a la hora pues tiene sus consecuencias… Al principio, tampoco te van a despedir, como mucho te llevas una buena bronca, pero hay que tener claro que tienes muchas responsabilidades encima. Eso es lo que a la larga te va a ir ayudando a desarrollarte. Yo lo noto un montón».

Su consejo a otros jóvenes que se plantean trabajar por primera vez es claro: «Lo primero es que te hace mejorar como persona, puesto que de forma involuntaria sirve para que te desarrolles y mejores personalmente». Y concluye: «Mejor tarde que nunca, pero todos tenemos que empezar en algún momento de nuestra vida».

Fuente: Diario Vasco · Esta información ha sido elaborada por la redacción de El Puente Las Arenas con apoyo de herramientas editoriales automatizadas.

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