El trompetista noruego Nils Petter Molvær llevó al Auditorio Kursaal de Donostia una reinvención de su obra más célebre, el álbum ‘Khmer’ de 1996, en una velada que combinó jazz, electrónica y experimentación. El concierto, celebrado el pasado miércoles, reunió a unas mil personas que pudieron disfrutar de una propuesta artística arriesgada que se alejó de la tendencia actual de recrear discos clásicos de forma literal.
Según recoge el Diario Vasco, Molvær presentó una versión actualizada de aquel trabajo discográfico que en su día revolucionó el panorama jazzístico al incorporar elementos del trip hop, world music y sonoridades orientales y africanas. Casi tres décadas después, la tecnología y la inquietud creativa del artista se han aliado para dar nueva vida a aquellas composiciones.
Un espectáculo visual y sonoro envolvente
El diseño escénico jugó un papel fundamental durante la actuación. El Kursaal se transformó en una cueva futurista gracias a un elaborado juego de luces indirectas que evolucionó desde la oscuridad inicial hacia una luminosidad sugerente. Destacó especialmente una torre-columna que reflejaba distintos haces de luz, creando atmósferas que complementaban la experiencia sonora.
La formación que acompañó a Molvær incluyó a Eivind Aarset a la guitarra, Jan Bang en live sampling, DJ Strangefruit en los platos, Audun Erlien al bajo y dos baterías simultáneas: Rune Arnesen y Per Lindvall, además del diseño de sonido de Sven Persson y la iluminación de Tord Knudsen.
El repertorio, basado en el registro ‘Live in Bergen’, arrancó con ‘Song Of Sand’, que derivó hacia territorios tenebrosos evocando al grupo Massive Attack. ‘Kakonita’ destacó por un pasaje a dúo entre Molvær y Aarset, cargado de melancolía, mientras que ‘Vilderness’ incorporó octavados heavies y un solo conjunto de ambas baterías.
El groove dub y el clímax de ‘Tlom’
Uno de los pilares del concierto fue el bajo de Audun Erlien, cuyos sonidos profundos heredados del dub y el trip hop constituyeron la base rítmica sobre la que se construyó toda la propuesta. Este fundamento resultó crucial en temas como la luminosa ‘Solid Ether’, donde el trabajo digital de Bang y DJ Strangefruit quedó eclipsado por la potencia de la sección rítmica.
La balada ‘On Stream’ ofreció un respiro sedoso y embriagador antes del momento culminante: ‘Tlom’. Este corte incorporó sampleos de pista de baile alternativa y estructuras propias del rave de Mánchester, con una ejecución energizante que evitó caer en lo repetitivo. La noche cerró con ‘Maja’, de romanticismo contenido, bajas pulsaciones y graves contundentes.
El público donostiarra despidió en pie al músico noruego tras una actuación que demostró cómo la reinvención puede superar la mera nostalgia. El Jazzaldia 2026 continúa ofreciendo propuestas de alto nivel en su programación veraniega.
Fuente: Diario Vasco · Documento oficial: enlace · Esta información ha sido elaborada por la redacción de El Puente Las Arenas con apoyo de herramientas editoriales automatizadas.



