Miles de marroquíes regresan desde Ceuta tras encontrar una ciudad cerrada sin comida ni refugio

Miles de personas que cruzaron la frontera hacia Ceuta creyendo encontrar un futuro mejor están regresando a Marruecos tras enfrentarse a una ciudad sin agua, comida ni refugio. Según datos del Ministerio del Interior, 48.000 de las 50.000 personas que entraron en la ciudad autónoma el pasado viernes ya han vuelto al país vecino ante la imposibilidad de acceder a servicios básicos.

El comercio de Ceuta permanece cerrado por miedo, con apenas algún establecimiento abierto, lo que ha generado una situación de caos y desabastecimiento. «Solo hay una tienda abierta y cuando llega todo el mundo…», se quejaba Mostafa, uno de los marroquíes que decidió regresar, según recoge el diario ABC. Este joven explicaba su indignación: «Cuando te abren la puerta significa que eres bienvenido. A mí me han abierto la puerta, entré entre los militares marroquís y españoles, me han dado la mano para que pase».

La situación contrasta con el acuerdo que España y Marruecos alcanzaron recientemente para agilizar las devoluciones, aunque sin concretar fechas de aplicación. Ahora, son los propios migrantes quienes advierten desde el paseo marítimo a sus compatriotas que todavía pretenden entrar: «Volved a Marruecos, no entréis».

Familias con menores entre los retornados

Entre quienes decidieron volver se encuentran familias con niños pequeños. Nabil, un conductor de Uber marroquí de 30 años, explicaba a El País su decisión junto a su mujer Wisal, de 23: «Nos vamos porque no hay comida, tenemos dinero pero no nos venden, no hay leche para la niña, todo está cerrado. Y nos han enseñado cuchillos y tirado piedras. Solo queríamos un futuro para mi hija». La pareja tiene en Marruecos una hija que padece asma.

Adam Taher, de 16 años, viajó desde Casablanca para cruzar a nado durante la noche el estrecho que separa Fnideq de Ceuta. «No he comido, solo he dado vueltas por la ciudad y he dormido en la playa de la Almadraba», relataba el adolescente, a quien desde el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes recomendaron regresar a casa.

Tensión en el retorno

La marcha hacia Marruecos transcurre de forma relativamente tranquila, aunque con momentos de tensión. «Estaréis contentos» o «nos vemos luego» son algunas de las frases que se escuchan entre los que desandan el camino. Mientras tanto, en la orilla de la playa, el Ejército mantiene un cerco con soldados que permanecen con las piernas sumergidas hasta la rodilla y los brazos cruzados para evitar nuevas entradas.

La sensación generalizada en las calles de Ceuta, según fuentes locales, es que todavía permanecen en la ciudad más personas de las que cifra oficialmente el Ministerio del Interior, en un contexto donde todos los servicios permanecen cerrados y el miedo se ha instalado entre la población.

Fuente: El Correo · Esta información ha sido elaborada por la redacción de El Puente Las Arenas con apoyo de herramientas editoriales automatizadas.

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