Un individuo se coló de madrugada en una habitación del hospital de Cruces y robó los teléfonos móviles de dos pacientes que se encontraban durmiendo. Los hechos ocurrieron en torno a las cinco de la mañana del pasado 4 de agosto en la cuarta planta del centro sanitario de la Margen Izquierda, según ha informado El Correo.
José Ramón, vecino de Sondika y una de las víctimas, apenas pudo percibir a una persona con una bolsa de plástico negra en la habitación mientras estaba sedado. Había pasado más de diez días en la unidad de Reanimación tras complicarse una operación y esa era su primera noche en planta. Inicialmente pensó que podría tratarse de personal de limpieza, pero al despertar en torno a las ocho de la mañana comprobó que tanto su teléfono como el de su compañero de habitación habían desaparecido.
Una treintena de denuncias desde enero
El caso no es aislado. Desde enero de este año, la Ertzaintza ha recibido una treintena de denuncias por robos en el hospital de Cruces, según datos recogidos por el diario vizcaíno. No todos estos hechos se refieren a hurtos a personas ingresadas, y existe un número indeterminado de víctimas que no han presentado denuncia formal, como el compañero de habitación de José Ramón.
El afectado explica que el hospital suele advertir a los pacientes de que no se hace responsable de los objetos guardados en las habitaciones. Algunos trabajadores del centro sanitario confirmaron a las víctimas que este tipo de robos son más habituales de lo que parece, y que hay individuos capaces de entrar y salir del recinto y moverse por las plantas sin ser detectados.
El móvil localizado en pabellones abandonados
La familia de José Ramón activó el GPS del iPhone robado y comprobó que el dispositivo estuvo localizado durante horas en unos pabellones abandonados a 200 metros del hospital. Posteriormente se desplazó hacia Zorroza. Comunicaron la ubicación a la Ertzaintza, pero, según relatan, les indicaron que no podían actuar en este tipo de casos salvo que la víctima descubriera al presunto autor in fraganti.
El teléfono sustraído era un iPhone que costó unos 1.300 euros en 2021. Para la víctima, el verdadero valor del aparato residía en las fotografías y vídeos de sus nietos, los mensajes con su mujer y la lista de contactos que no ha podido recuperar. El seguro rechazó cubrir el siniestro al tratarse de un hurto sin violencia.
Ingresado tras complicaciones en una operación
José Ramón acabó en Cruces después de una intervención en una clínica del IMQ de Zorrozaurre que se complicó. El pasado 20 de julio se sometió a una operación para retirarle un disco intervertebral. En principio iba a pasar una noche en la UCI y otra en planta antes de recibir el alta, pero fue trasladado de urgencia al hospital público y permaneció más de dos semanas intubado en Reanimación.
El afectado destaca el buen trato médico y humano recibido en Cruces, que le salvó la vida, pero lamenta la falta de medidas de seguridad que permiten que un desconocido circule libremente por las habitaciones de madrugada. «No puede ser que alguien ande por las habitaciones como Pedro por su casa», resume.
Fuente: El Correo · Esta información ha sido elaborada por la redacción de El Puente Las Arenas con apoyo de herramientas editoriales automatizadas.



