Una cineasta donostiarra rueda durante seis veranos con los mismos niños su primer largometraje

La directora donostiarra Marina Palacio (1996) trabaja estos días en la localidad palentina de Carrión de los Condes en la última fase de un proyecto cinematográfico singular: rodar durante seis veranos consecutivos y con los mismos niños su primer largometraje, ‘Y así seguirán las cosas’. La cinta, de 90 minutos, se estrenará previsiblemente el próximo año.

El largometraje, escrito por la propia Palacio junto a su padre Kechus Palacio y producido por Gariza Films, «se adentra en la infancia, la memoria y la despoblación rural a través de Germán, un niño que vive en un pueblo cada vez más vacío», según indica la productora Nueve Cartas.

Seis veranos rodando el crecimiento real

La decisión de rodar a lo largo de seis veranos sucesivos forma parte esencial de la identidad artística de la película. El paso real del tiempo queda inscrito en los cuerpos, las voces y los gestos de los jóvenes protagonistas, haciendo que el crecimiento de los niños no se simule, sino que aparezca como materia visible del propio film.

Carrión de los Condes, pueblo con el que Palacio está vinculada por origen familiar, es el escenario de este «acercamiento a niños y niñas no actores del entorno, incorporando su forma de jugar, moverse, hablar y relacionarse con el campo y con el pueblo».

Una infancia marcada por la soledad

El argumento gira en torno a Germán, el único niño que queda en un pueblo casi deshabitado. Su día a día, marcado por la soledad, la ausencia de otros niños y el vínculo con el campo, construye un relato íntimo sobre el final de una forma de infancia ligada a la calle, al juego libre, al contacto físico y a una relación directa con la naturaleza.

A medio camino entre la ficción y lo real, la directora trabajó a partir de una convivencia prolongada con los niños protagonistas, no para imponerles una ficción cerrada, sino para construir un relato que nace de su universo, de sus gestos y de su manera concreta de habitar el territorio. La despoblación no aparece como un diagnóstico social abstracto, sino como una circunstancia que modifica la forma de jugar, esperar, relacionarse y crecer.

«Rodar una película durante tantos años es dejar que el cine se mezcle con tu vida; que la película forme parte de tu día a día, de lo cotidiano, hasta convertirse en un viaje de aprendizaje y crecimiento constante», explica Marina Palacio.

La directora añade que ha sido «un privilegio rodar con aquello que me ha visto crecer: mi pueblo, sus paisajes, su gente. Y escribir esta historia junto a mi padre, convirtiendo también el proceso en algo profundamente importante para mí».

Apoyo institucional y reconocimiento internacional

La película cuenta con el apoyo del ICAA, Gobierno Vasco, la Junta de Castilla y León, EITB y RTVE, y ha tenido un recorrido destacado en espacios de desarrollo y acompañamiento profesional como NOKA Mentoring, Ikusmira Berriak, Industry Tallinn & Baltic Event, Green Film Lab, ESCAC Ópera Prima, Intersección, Márgenes y Zinebi Networking.

Entre otros reconocimientos de desarrollo, el proyecto obtuvo el premio a proyecto europeo más prometedor en Industry Tallinn, el Premio de Corte Final en Intersección y el Premio Zinebi Networking.

Marina Palacio llega al largometraje tras una trayectoria vinculada al cortometraje, la fotografía y la videocreación. Su corto ‘Ya no duermo’ fue seleccionado en 2020 para el programa Kimuak, se presentó en la sección Zabaltegi-Tabakalera del Festival de San Sebastián y obtuvo la Biznaga de Plata al Mejor Cortometraje de Ficción en el Festival de Málaga.

Fuente: Diario Vasco · Esta información ha sido elaborada por la redacción de El Puente Las Arenas con apoyo de herramientas editoriales automatizadas.

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