La Churrería Ambulante Arabatxo, presente en las calles de Donostia desde hace 18 años, ha sido testigo de una transformación silenciosa en los hábitos de consumo durante la Semana Grande. Su responsable, Estíbaliz Sáiz, churrera de origen vitoriano y cuarta generación de una familia de feriantes, constata que el perfil del cliente ha cambiado: «Hace unos años se veían más americanos. Este año, se notan más italianos», explica en declaraciones recogidas por Diario Vasco.
Sáiz fundó el negocio en 2007 tras detectar un hueco de mercado: los churreros de la zona rondaban los 50 o 60 años y se acercaban a la jubilación. Procedente de una familia dedicada a las atracciones feriales (su bisabuelo, abuelo y padre se ganaban la vida con tiovivos y autos de choque), optó por un modelo diferente al ver que los carruseles ya saturaban la oferta local.
Del azúcar tradicional a la nutella: gustos que cambian
El dato más llamativo que aporta la churrera es la preferencia de los visitantes extranjeros por condimentos menos tradicionales. «Ese es el puntazo para ellos», afirma refiriéndose a la nutella. «Los españoles somos más sencillos en ese sentido. Nos conformamos con azúcar y también con un buen chocolate caliente», añade.
Además del cambio en los sabores, Sáiz observa una modificación en la composición demográfica de su clientela. «Mientras que hace unos años se veían más familias con niños por la zona, ahora el turista ha pasado a ser joven y sin hijos», detalla. A pesar de estas transformaciones, asegura que el flujo de visitantes se mantiene, aunque con horarios diferentes: «La hora punta ha solido ser sobre las 18.30-19 horas, pero este año los clientes han estado llegando sobre las 20 horas».
Menos tiempo en la ciudad
Otro cambio significativo afecta a la presencia misma del negocio en la capital guipuzcoana. Según relata Sáiz, antes podían instalarse tres meses al año, desde San Juan hasta finales de agosto, pero ahora «solo nos permiten estar aquí en Aste Nagusia». El resto del año, la Churrería Arabatxo se desplaza por Irun y diferentes pueblos de Gipuzkoa.
En cuanto a la intensidad del trabajo durante las fiestas de la Semana Grande, la churrera relativiza: «Cuando empiezan las fiestas, nos da la sensación de que es una semana más. Un poco más caótica, eso sí, porque son más horas de trabajo, pero no hay gran diferencia». El negocio ofrece, además de churros tradicionales, porras crujientes, chocolate caliente y una variedad especial de churros de fresa.
La Churrería Arabatxo se ubica habitualmente en el paseo de Zurriola durante la Aste Nagusia, una elección que Sáiz justifica por el deseo de no hacer competencia directa a otros establecimientos del centro. «Donostia está repleta de churrerías», reconoce, citando las ubicadas en Sagüés, el Paseo Nuevo y la plaza Gipuzkoa.
Fuente: Diario Vasco · Esta información ha sido elaborada por la redacción de El Puente Las Arenas con apoyo de herramientas editoriales automatizadas.



