Carmen Posadas: «Yo siempre he sido la pija que escribe»

La escritora Carmen Posadas recibió ayer en Bilbao el premio Alfiler de Oro que concede la organización Mujer Siglo XXI por su carácter emprendedor. Durante el acto, la autora uruguaya afincada en Madrid repasó su trayectoria literaria y reflexionó sobre los obstáculos que enfrentó cuando comenzó a publicar en los años ochenta.

Ilustración conceptual de máquina de escribir y libros representando el mundo literario
Ilustración generada con IA

«Cuando empecé a escribir, en los años 80, había un prototipo de cómo tenían que ser las escritoras», explicó Posadas. «Tenían que usar gafas, necesariamente, y falda larga, aunque yo iba con minifalda. Yo era la antítesis. No me consideraban capaz de escribir nada, no daba el perfil», relató la ganadora del Premio Planeta.

La escritora recordó que las primeras críticas literarias de sus obras llegaron a especular con que contaba con un escritor en la sombra. «Decían que tenía un ‘negro’. Estaba como loca, encantada de la vida», afirmó con ironía. «Si hubieran pensado que mis novelas eran malas, dirían que era una birria. Fue un piropo fantástico. Estaban asumiendo indirectamente que las novelas eran muy buenas».

Etiquetas que marcaron una generación

Posadas aseguró haber sido encasillada de múltiples formas a lo largo de su carrera: «La pija que escribe, la mujer de fulano de tal, o sea, muchas, muchas etiquetas. Pero por fin soy yo». La autora señaló que otras escritoras de su generación sufrieron clasificaciones similares: «Almudena Grandes era la que escribía novelas pornográficas y Rosa Montero, la periodista que escribe. Yo siempre he sido la pija que escribe. Por suerte, ahora ninguna tenemos esa etiqueta, pero nos la pusieron en la frente cuando empezábamos».

Con más de 40 países donde se han publicado sus obras y traducciones a 30 idiomas, Posadas destacó la importancia de la perseverancia. «Cuando empecé a escribir y nadie me tomaba en serio, decía ‘yo si persevero, tarde o temprano, me lo reconocerán'».

De patito feo a escritora consolidada

La autora también compartió anécdotas personales sobre su infancia en una familia de personas «guapas», donde ella se sentía diferente. «Mi madre era como una actriz de cine, mi padre como Gregory Peck, y yo era el ‘conguito'», bromeó. Recordó cómo su madre la apoyó en un momento decisivo: «Cuando tenía 16 años y estaba interna en el colegio en Inglaterra, en Semana Santa, me sacó del colegio, me llevó a París, me operó la nariz, porque la tenía horrenda, me hizo un cambio de ‘look'».

Nacida en 1953, Posadas afirmó no tener ningún problema en confesar su edad: «Prefiero que digan ‘ay, qué bien está para su edad’ a que digan ‘es una ruina'». Actualmente publica una columna semanal titulada ‘Pequeñas infamias’ en la revista XLSemanal.

Sobre el futuro, la escritora lo tiene claro: «A lo único que aspiro ahora es a seguir viviendo del cuento, que es lo que hago desde hace muchos años». Y cuando le preguntaron si le gustaría volver a ser la mujer de moda, su respuesta fue rotunda: «De ninguna manera. Estar en el foco o punto de mira es peligrosísimo porque disparan».

Fuente: El Correo · Esta información ha sido elaborada por la redacción de El Puente Las Arenas con apoyo de herramientas editoriales automatizadas.

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