La BBC rescata del olvido a la azafata bilbaína Nieves Larracoechea en su serie sobre Lockerbie

La BBC ha estrenado ‘Pan Am 103’, una serie de seis capítulos que reconstruye el atentado contra un avión de la aerolínea Pan Am que causó la muerte de 270 personas el 21 de diciembre de 1988 al estallar una bomba sobre la ciudad escocesa de Lockerbie. Entre las víctimas mortales se encontraba la bilbaína Nieves Larracoechea, azafata de la compañía aérea cuya memoria rescata ahora la producción británica.

La serie, de factura clásica característica de la cadena británica, describe de forma respetuosa y sintética la magnitud de aquella matanza, así como las investigaciones que permitieron capturar y juzgar a los responsables. Más de 15.000 agentes en todo el mundo participaron en la búsqueda de pruebas en lo que se convirtió en el escenario del crimen más grande del mundo: el Jumbo quedó pulverizado sobre un pasillo de 130 kilómetros de largo.

Una profesional reconocida

Nieves Larracoechea era hija de un comerciante del Casco Viejo bilbaíno. Estudió en Durango y viajó para aprender inglés y francés, idiomas que le permitieron trabajar como ‘au pair’ en Sherwood antes de incorporarse en los años 60 a la escuela de azafatas de Pan Am en Miami.

Según Betsy Becker, su instructora, Nieves era «encantadora, humilde y muy interesante para conversar con ella». La joven bilbaína recibió cuatro veces el premio Clipper Ship, un reconocimiento de Pan Am a sus empleados por su popularidad entre pasajeros y tripulación. En el momento de su fallecimiento tenía 39 años y su puesto de salida estaba entre Londres y Madrid.

Una investigación todavía abierta

La producción de la BBC explica cómo se identificó a dos agentes libios como autores de la matanza de Lockerbie, ordenada por el régimen de Gadafi. El atentado se organizó en Malta y se convirtió en una de las matanzas de los estertores de la Guerra Fría en Oriente Medio.

Marina Larracoechea, hermana de Nieves y decoradora de interiores en Nueva York, se convirtió durante años en una experta en el caso, acumulando miles de carpetas sobre las incógnitas que rodean el atentado. «Nosotros, la familia, no debemos olvidar lo que pasó… Esa tremenda injusticia… Saber que todo podía haberse evitado y que 270 personas estarían vivas», declaró.

El caso no está cerrado. Gadafi reconoció la participación de Libia en 1998 y aceptó entregar a los dos presuntos responsables para que fuesen juzgados. En 2002 aceptó compensar a las familias de las víctimas. Sin embargo, tras su muerte en 2011 y la descomposición del país, nuevos datos llegaron a las autoridades occidentales tras los saqueos de los archivos de los servicios secretos.

En 2022, el presunto autor de las bombas, el espía Abu Agila Masud, fue detenido. El FBI continúa ofreciendo una recompensa de cinco millones de dólares para quien ofrezca información sobre el atentado.

Fuente: El Correo · Esta información ha sido elaborada por la redacción de El Puente Las Arenas con apoyo de herramientas editoriales automatizadas.

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