Cuarteto Quiroga: «Un cuarteto de cuerda es frágil y se cocina a fuego lento»

El Cuarteto Quiroga, una de las formaciones de cuerda más reconocidas internacionalmente, regresa esta noche al claustro del Museo San Telmo de Donostia para cerrar el Ciclo de Música de Cámara de la Quincena Musical. El concierto rendirá homenaje a Juan Crisóstomo de Arriaga en el bicentenario de su muerte, con la interpretación de dos de sus tres cuartetos para esta formación.

El grupo, integrado por los violinistas Aitor Hevia y Cibrán Sierra, el viola Josep Puchades y la violoncellista Helena Poggio, mantiene un vínculo profundo con Euskadi. «La Quincena forma parte simbólica de nuestra historia desde una etapa muy temprana. Nuestro primer concierto aquí fue en 2004», explican sus integrantes, según recoge Diario Vasco. Además, la familia materna de Hevia es vasca y Puchades es profesor titular de viola en Musikene.

Un espacio con alma para la música de cámara

El claustro de San Telmo, escenario del concierto, resulta especialmente apropiado para el cuarteto de cuerda. «La belleza arquitectónica del claustro y el peso de la historia generan una intimidad extraordinaria. No es una sala neutra, sino un espacio que participa de alguna manera en la experiencia», señalan los músicos.

Tras más de veinte años de trayectoria, el Cuarteto Quiroga afirma haber ganado madurez sin perder la curiosidad inicial. «Hemos ganado experiencia, herramientas técnicas, conocimiento, profundidad y paciencia. Sentimos menos necesidad de demostrar y nos podemos concentrar en la necesidad de comprender», explican.

Arriaga y Kurtág en diálogo

El programa de esta noche incluye los cuartetos número 1 y número 3 de Arriaga, compuestos cuando el músico vasco contaba apenas 16 años. «Arriaga escribió sus tres cuartetos con apenas 16 años, y lo verdaderamente excepcional no es solo su precocidad, sino su personalidad. Arriaga no suena a Mozart, ni a Haydn, ni a Beethoven: suena a Arriaga», subrayan los intérpretes.

El número 1 muestra al Arriaga más oscuro y dramático, mientras que el número 3 destaca por su libertad formal y audacia instrumental. Junto a estas obras, el cuarteto interpretará piezas del compositor húngaro György Kurtág, que cumple 100 años, estableciendo un diálogo entre la prometedora juventud de Arriaga y la madurez de uno de los grandes compositores vivos.

La construcción de un cuarteto: tiempo y paciencia

Sobre las claves para sostener una formación de esta naturaleza, el Quiroga lo tiene claro: «Escucha, curiosidad, disciplina individual y colectiva, generosidad, capacidad de disentir y bastante sentido del humor. Y, sobre todo, tiempo. Un cuarteto no se fabrica rápidamente. Es frágil y se cocina a fuego lento».

Los músicos prefieren comparar el cuarteto con una «pequeña sociedad autogestionada desde una perspectiva ilustrada» antes que con un matrimonio. «El consenso no significa unanimidad ni ausencia de conflicto, sino argumentar, probar, escuchar, renunciar al propio orgullo y estar dispuesto a cambiar de opinión», concluyen.

Fuente: Diario Vasco · Documento oficial: enlace · Esta información ha sido elaborada por la redacción de El Puente Las Arenas con apoyo de herramientas editoriales automatizadas.

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