La renovada plaza Barrendain de Beasain se ha convertido en el primer espacio público de Europa diseñado específicamente para combatir la soledad no deseada y fomentar la interacción entre vecinos. El proyecto, liderado por el departamento de Arquitectura de la Universidad del País Vasco (EHU) en colaboración con el Ayuntamiento de Beasain, forma parte de la iniciativa ‘Kalelagun’, financiada por Adinberri y la Diputación de Gipuzkoa dentro de la estrategia territorial ‘Hariak’ contra el aislamiento social.
Olatz Irulegi, profesora de arquitectura de la EHU y directora del proyecto, explica que el diseño de la plaza ha partido de un enfoque radicalmente distinto al urbanismo convencional. «Si queremos que la gente pase, todo tiene que ser muy abierto, que te invite a pasar por la plaza, quedarte y hablar con otras personas», señala Irulegi. La intervención ha eliminado divisiones rígidas entre zonas infantiles y espacios de descanso para crear un entorno «fluido, diáfano e integrador» que una a distintas generaciones.
Mobiliario pensado para iniciar conversaciones
Las innovaciones más destacadas incluyen bancos integrados en el diseño del espacio que favorecen la interacción cara a cara, en lugar de la disposición tradicional en línea. La plaza contará además con una pantalla informativa —aún no instalada— que mostrará horarios de transporte público, información meteorológica y eventos locales, elementos pensados como «temas de conversación» naturales entre desconocidos.
Los arbustos que antes rodeaban el parque infantil se han reubicado para separar la plaza de la calzada, creando una zona de confort protegida del tráfico. «Toda la zona está pensada para que la gente se anime a comenzar una conversación con el que está cerca y socializar», resume la arquitecta.
Participación ciudadana y enfoque multidisciplinar
El proyecto ha contado con la participación activa de la ciudadanía de Beasain desde su fase de diseño. Mediante encuestas y dinámicas con maquetas —desarrolladas en la denominada ‘caja de herramientas Kalelagun’—, vecinos y asociaciones locales, con destacada presencia de colectivos de mujeres, decidieron aspectos como el tipo de bancos y los materiales, priorizando la madera.
El equipo responsable ha sido multidisciplinar: además de arquitectos, han participado especialistas en psicología, sociología, biología, informática y personal sanitario de Osakidetza. Las consultas previas revelaron que más de la mitad de las personas mayores que viven solas en la zona sufren soledad recurrente, un problema que también afecta a población joven.
Refugio climático y biodiversidad
La plaza Barrendain también funciona como refugio climático urbano. La arboleda proporciona sombra natural sobre la zona infantil, se ha incorporado flora autóctona y césped procedente de las montañas cercanas para fomentar la biodiversidad local, y se ha cuidado la iluminación nocturna y la temperatura perceptiva. Irulegi explica que «las necesidades de los diferentes grupos de edad son distintas; por ejemplo, las personas mayores tienen sensación térmica diferente».
Escolares y colectivos locales participan en el cuidado de la vegetación, reforzando el «sentido de pertenencia» con el espacio. «Cuando tú cuidas, también te cuidas a ti mismo», argumenta la arquitecta.
Seguimiento científico y proyección internacional
La plaza, concebida como «experimental», está dotada de estaciones meteorológicas y herramientas de análisis del uso peatonal que permitirán evaluar su impacto a medio y largo plazo mediante observación directa y encuestas de percepción social.
El proyecto ha despertado interés en Japón, donde Irulegi presentó recientemente la experiencia. En el país nipón, referente en gestión del envejecimiento pero con hábitos más individualistas, «les llamó mucho la atención que pensásemos que la gente, además de pasar por la plaza, se pueda quedar para relacionarse», relata la investigadora, quien a su vez extrajo lecciones de la cultura urbana japonesa sobre adaptabilidad del mobiliario y cuidado del entorno.
El proyecto ‘Kalelagun’ colabora también con los ayuntamientos de Donostia y Arrasate, y se apoya en la experiencia previa del proyecto ‘Etxelagun’, centrado en la vivienda y la prevención de la soledad.
Fuente: Diario Vasco · Esta información ha sido elaborada por la redacción de El Puente Las Arenas con apoyo de herramientas editoriales automatizadas.



